Los escritos educativos más conocidos de Don Bosco son los documentos sobre el sistema preventivo en la juventud que datan de 1877 cuando inauguró el patronato de San Pedro en Niza (Francia). Fueron estos documentos, escritos a través de la experiencia, la que fundamento la razón, la religión y el amor como base de la salesianidad. Estas tres palabras que muchas veces nos otros los jóvenes las tomamos a la ligera, constituyen el actuar de los docentes y demás personas que laboran en una casa salesiana. Este modus operandi guía las relaciones de cordialidad, respeto y ejemplo que mueve el desempeño académico de los estudiantes salesianos.
Esta idea es apoyada por ex alumnos, al referirse a los docentes, como verdaderos formadores de personalidad de ciudadanos, de amigos y guías en el camino de la vida.
Nuestros docentes salesianos no se quedan esperando a imponer un castigo cuando un estudiante transgrede una Ley; ellos se anticipan los hechos de los adolecentes, a través de su experiencia. Ellos procesen a través de la “palabra al oído” que fundamentalmente, se refiere a la manera de formar en lo intelectual, con un sentido moral muy con incidencia social, por esto, nosotros los estudiantes no nos enfadamos cuando un docente salesiano, nos da a conocer nuestras faltas y nos corrige.