DON BOSCO ENTRE SUS ESTUDIANTES

La fiesta del 16 de agosto en honor al natalicio de Don Bosco, por caer en lunes festivo, fue trasladada para el viernes 20 de agosto. Este día fueron citados al campus, por primera vez después del inicio de la pandemia, de manera simultánea, los jóvenes de todos los cursos, por lo cual las actividades fueron planeadas en exteriores fundamentalmente.

La mañana comenzó atravesada por la lluvia y durante el día apareció en algunos momentos. Fue providente que la Eucaristía se pudo vivir con el único sol del día. Esta celebración litúrgica, animada por los salesianos y presidida por el padre Leonardo estuvo adornada por la alegría de la comunidad reunida.

Durante la homilía, el P. Leonardo, SDB., mencionó que en Don Bosco vivió Jesús de Nazareth y que él tuvo clara una misión muy grande que se le había entregado al servicio a la humanidad, con su destino a un grupo muy claro:  los niños y jóvenes. Recordó que Don Bosco fue enviado a hacer de estos chicos   ciudadanos honestos. De ese camino no se desvió y reconoció que María lo había guiado en ese trayecto. Animó a la comunidad a decir ¡Gracias! por ese padre que se le fue dado, el amigo de los jóvenes, el padre de los jóvenes. Exhortó a los estudiantes a sentirse salesianos, todos, con esa identidad maravillosa y a hacer las cosas con el corazón, pues dijo que solo cuando se ama, las cosas quedan bien hechas.

Terminada la Eucaristía los jóvenes de undécimo salieron a prepararse para recibir a sus compañeros en las distintas canchas, ya que eran los encargados de dirigir los juegos para los demás cursos. Entretanto, los compañeros de quinto a décimo gozaron de unas palabras dirigidas por sus educadores, la canción “Vivo en la luna por ti” de Carlos Vives, con la versión de rap, animada por los profesores de música y como voces los docentes Ángel David y Lorena Moros y cerrando el momento, una coreografía con música salesiana bailada por educadores de diferentes áreas.

Terminado el evento cultural, vino el lavado de manos, el refrigerio ofrecido por la sociedad salesiana y los esperados juegos. Los jóvenes de grado undécimo esperaron a los diferentes niveles en las canchas. Hubo tejo, boliches, relevos, cuerdas por atravesar, retos de fútbol y baloncesto, no faltó la emoción. Se vivió la lluvia, pero primó el deseo de jugar, divertirse, la alegría del reencuentro. Fue una gran fiesta del estudiante.

Por Equipo editorial

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