PALABRAS LUIS ANGEL JAIMES 1101

Es para mí un gran honor, en nombre de mis compañeros, dirigirme hoy a todos ustedes para expresar nuestra más sentida gratitud a las personas que conforman los diferentes estamentos de la Comunidad Educativa de nuestro querido colegio y a quienes nos acompañaron durante nuestro proceso formativo en esta querida Casa Salesiana de Don Bosco.

Algunos de nosotros entramos al colegio en el año 2015 cuando el Padre Mario Peresson, de feliz memoria, reabrió el quinto grado de primaria en nuestro Instituto. La gran mayoría de mis compañeros entraron en sexto grado y muy pocos entraron en séptimo y octavo grado. Sin importar las circunstancias, a todos, al entrar a esta casa salesiana, nos caracterizó la ilusión de llegar a un buen colegio, formarnos en los valores humanos y cristianos, y creo que lo hemos logrado con orgullo, gracias a los esfuerzos sincronizados de todo un equipo de trabajo que durante estos años y bajo la dirección de los Salesianos, se esforzó por brindarnos lo mejor para que fuéramos “buenos cristianos y honestos ciudadanos”.

De niños inquietos, juguetones, un poco irresponsables y distraídos por los atractivos de los videojuegos, los teléfonos celulares y las tablets, nos fuimos transformando poco a poco en jóvenes responsables y comprometidos con nuestras labores académicas y técnicas. En este proceso formativo quiero agradecer y resaltar el entusiasmo que nos transmitió el Padre Miller Barbosa, con su testimonio salesiano juvenil, sus enseñanzas para valorar y crecer en la fe, el amor y respeto por las celebraciones eucarísticas salpicadas de alegría y repletas de grandes enseñanzas y de amor a Jesús Eucaristía, a María Auxiliadora y a Don Bosco. En nuestras mentes ha quedado grabada la imagen del Padre Gilberto Medina, quien, a pesar de sus dificultades de salud, siempre estuvo presente en medio de nosotros y nos entusiasmó con la práctica del deporte, la participación en las actividades artísticas y con las inauguraciones cada año, mientras se pudo, de los juegos interclases. No podemos dejar pasar desapercibida la presencia, la gratitud, el testimonio salesiano, el trabajo incansable y el recuerdo perenne del Padre Mario Peresson en su paso por esta obra y nuestro querido colegio.

Además de todo el personal salesiano que nos acompañó con su fiel testimonio educativo y religioso durante este tiempo, quiero reconocer y destacar el trabajo incansable de nuestros coordinadores Yamile Gómez, Diego Corcho y Aldemar Motta, que como educadores y pastores salesianos laicos comprometidos con nuestra formación, dieron lo mejor de sí con su trato cordial y exigente, con su buen ejemplo y con esa dedicación diaria llena de paciencia, amabilidad, diálogo constante, corrección y animación. Gracias queridos coordinadores, por ese gran aporte formativo y por su valiosa ayuda en la transformación positiva de nuestras vidas. Yamile, Diego y Aldemar, cuentan con nuestra admiración, los llevaremos siempre en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.

 

Es para mí un gran honor, en nombre de mis compañeros, dirigirme hoy a todos ustedes para expresar nuestra más sentida gratitud a las personas que conforman los diferentes estamentos de la Comunidad Educativa de nuestro querido colegio y a quienes nos acompañaron durante nuestro proceso formativo en esta querida Casa Salesiana de Don Bosco.

Algunos de nosotros entramos al colegio en el año 2015 cuando el Padre Mario Peresson, de feliz memoria, reabrió el quinto grado de primaria en nuestro Instituto. La gran mayoría de mis compañeros entraron en sexto grado y muy pocos entraron en séptimo y octavo grado. Sin importar las circunstancias, a todos, al entrar a esta casa salesiana, nos caracterizó la ilusión de llegar a un buen colegio, formarnos en los valores humanos y cristianos, y creo que lo hemos logrado con orgullo, gracias a los esfuerzos sincronizados de todo un equipo de trabajo que durante estos años y bajo la dirección de los Salesianos, se esforzó por brindarnos lo mejor para que fuéramos “buenos cristianos y honestos ciudadanos”.

De niños inquietos, juguetones, un poco irresponsables y distraídos por los atractivos de los videojuegos, los teléfonos celulares y las tablets, nos fuimos transformando poco a poco en jóvenes responsables y comprometidos con nuestras labores académicas y técnicas. En este proceso formativo quiero agradecer y resaltar el entusiasmo que nos transmitió el Padre Miller Barbosa, con su testimonio salesiano juvenil, sus enseñanzas para valorar y crecer en la fe, el amor y respeto por las celebraciones eucarísticas salpicadas de alegría y repletas de grandes enseñanzas y de amor a Jesús Eucaristía, a María Auxiliadora y a Don Bosco. En nuestras mentes ha quedado grabada la imagen del Padre Gilberto Medina, quien, a pesar de sus dificultades de salud, siempre estuvo presente en medio de nosotros y nos entusiasmó con la práctica del deporte, la participación en las actividades artísticas y con las inauguraciones cada año, mientras se pudo, de los juegos interclases. No podemos dejar pasar desapercibida la presencia, la gratitud, el testimonio salesiano, el trabajo incansable y el recuerdo perenne del Padre Mario Peresson en su paso por esta obra y nuestro querido colegio.

Además de todo el personal salesiano que nos acompañó con su fiel testimonio educativo y religioso durante este tiempo, quiero reconocer y destacar el trabajo incansable de nuestros coordinadores Yamile Gómez, Diego Corcho y Aldemar Motta, que como educadores y pastores salesianos laicos comprometidos con nuestra formación, dieron lo mejor de sí con su trato cordial y exigente, con su buen ejemplo y con esa dedicación diaria llena de paciencia, amabilidad, diálogo constante, corrección y animación. Gracias queridos coordinadores, por ese gran aporte formativo y por su valiosa ayuda en la transformación positiva de nuestras vidas. Yamile, Diego y Aldemar, cuentan con nuestra admiración, los llevaremos siempre en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.

Esta labor pedagógica y educativa no sería completa sin la colaboración de todos nuestros queridos profesores y del personal administrativo y de servicios generales. Quiero resaltar y agradecer a todos los docentes, que en las diferentes áreas académicas y técnicas nos brindaron siempre lo mejor. Gracias por exponernos con sencillez y alegría los contenidos de las diferentes áreas del conocimiento y del trabajo técnico; gracias por los llamados de atención para cumplir oportunamente con nuestros deberes; gracias por sus buenos consejos y orientaciones; gracias por la paciencia con cada uno de nosotros; gracias por respetar nuestros ritmos de aprendizaje; gracias por hacernos tomar conciencia de la realidad social, económica y política que vivimos  en nuestro país y, sobre todo, por sus buenos ejemplos cargados de compromiso, trabajo asiduo, amabilidad, diálogo y vocación docente. Muchas gracias a todos, especialmente a nuestros Directores de Curso aquí presentes.

En este recuento de agradecimientos, recuerdos gratos y no tan gratos, no puedo dejar a un lado las contingencias o cambios locativos a los que nos tocó adaptarnos por el inicio de la construcción del nuevo edificio para el colegio y por los cambios inesperados a los que nos obligó la pandemia mundial del Covid 19, y que afectó nuestra vida personal, familiar y nuestras actividades escolares como estudiantes en los últimos dos años. Quiero honrar la memoria de todos los familiares y amigos nuestros que partieron inesperadamente debido a esta pandemia. Han sido momentos duros que hemos venido superando con la ayuda de Dios. Gracias a la gestión efectiva de nuestros directivos y docentes, no perdimos tiempo durante el confinamiento y nos logramos adaptar a las clases y reuniones virtuales; fuimos avanzando en nuestro proceso formativo, cumplimos cabalmente con nuestras programaciones y nos sentimos bien preparados para afrontar la etapa universitaria que nos espera.

No olvidaremos jamás los Buenos Días y sus enseñanzas, las Eucaristías de los 24 de cada mes en honor de nuestra Madre Auxiliadora, las izadas de bandera, las espléndidas inauguraciones de los juegos interclases, la Fiesta de María Auxiliadora el 24 de mayo, las semanas salesianas de mediados de agosto en honor a nuestro querido Padre y Maestro Don Bosco, la Fiesta de la Familia en octubre y los bingos animados por Diego Corcho, las carreras de carros esferados, las intervenciones musicales de nuestra Banda Sinfónica en los diferentes eventos,  las extensas zonas verdes y los jardines del Centro Don Bosco que nos dieron una sensación de tranquilidad y relajación en medio del trabajo y las preocupaciones estudiantiles. Nos llevamos grabados en nuestra mente y en nuestro corazón los mejores recuerdos por este paso alegre, satisfactorio y querido por la casa de Don Bosco que nos acogió con cariño y amabilidad como nuestro segundo hogar, que nos enseñó el amor a Dios, al prójimo y a la Virgen Auxiliadora; que nos dio los conocimientos básicos para la vida y que nos enseñó a convivir a todos como verdaderos hermanos y amigos con espíritu de familia y sentido de pertenencia a la institución.

A nuestros padres de familia, infinitas gracias, por el cariño filial, por el apoyo incondicional, por su buen ejemplo, sus consejos, su paciencia y acompañamiento continuo con amor y sacrificio. Este título y este diploma, también es de ustedes, porque con su colaboración, nos ayudaron a conquistarlo día tras día. A mis compañeros bachilleres muchas gracias por su acogida, su amistad y por ser buenos compañeros de camino. Ojalá podamos encontrarnos aquí, nuevamente como exalumnos, en los diferentes eventos en que nos inviten y podamos participar. Seguiremos vinculados afectivamente y con inmensa gratitud a nuestro colegio y a la Comunidad Salesiana por la formación integral recibida durante nuestra permanencia en este plantel. Muchas felicitaciones a todos por los logros alcanzados, por este merecido y anhelado título de bachiller técnico que recibimos con orgullo salesiano y que nuestro Señor Jesucristo y María Auxiliadora nos sigan bendiciendo con triunfos y éxitos en nuestra futura vida universitaria y profesional al servicio de la sociedad como agentes eficaces de cambio, en la construcción de una sociedad justa, solidaria, fraterna, incluyente, tolerante y con oportunidades de estudio y trabajo para todos. A todos ustedes, felicidades en este día tan memorable para nosotros en el que superamos con éxito una meta propuesta e iniciamos una nueva etapa en nuestras vidas.

 

¡Muchas gracias!

      

 

Luis Ángel Jaimes Ávila, 1101  

 

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